Lunes, 09 Mayo 2022 10:08

"On dangerous grounds", Nicholas Ray, 1952 ➜ Películas clásicas recomendadas en la Filmoteca de The Macuto Collective de CEC

Escrito por  Publicado en LA FILMOTECA de The Macuto Collective

Años cincuenta. Una oscura, sórdida y peligrosa ciudad estadounidense. Un policía que asusta incluso a sus colegas por su brutalidad acusa señales de que la profesión está acabando con él. Tener que lidiar única y exclusivamente con asesinos, violadores, y demás parias, le hace sentirse uno de ellos, si no peor. “ ¿Qué tipo de trabajo es éste? ¡Basura! ¡Sólo lidiamos con basura!”



Absolutamente insensibilizado y solo en el mundo, no oye siquiera los consejos del jefe de la policía y cuando se le da nuevamente la ocasión se abalanza sobre un criminal y está apunto de propinarle una paliza cuando sus compañeros llegan y lo impiden. Se enfrenta a uno de ellos que termina por decirle en la cara que se está convirtiendo en un monstruo. El incidente llega a oídos del jefe que esta vez decide reprimirlo y alejarlo por un tiempo, por lo que lo envía a un pueblo del norte en el que acaban de asesinar a una niña. Al llegar se encuentra con el padre de la joven convertido en un animal jurando que ningún policía de la ciudad impedirá que le vuele los sesos al asesino y comienza la búsqueda a un ritmo vertiginoso, tras un sujeto del que durante gran parte de la película vemos sólo las huellas en la nieve, huellas que llevan a la bestia provincial y la bestia citadina a la casa de una joven ciega que causa el giro del personaje y la película.

Son dos personajes opuestos que, como en todo melodrama que se respete, sienten una inmediata conexión. Él, un hombre roto que la vida y la profesión le ha enseñado que no puede confiar en nadie. Ella, una mujer ciega que por su condición está obligada a confiar en todo el mundo.

No es la mejor película de Nicholas Ray, está muy lejos de serlo, pero tiene detalles que muestran que detrás está la mano de un potencial artista.

La contraposición de estos dos personajes es a veces extremadamente previsible y la actuación de Ida Lupino en el papel de la ciega deja mucho que desear, sin embargo, es en esa misma relación que vemos las muestras de genio de las que he hablado. La ciega cree que Jim Wilson (Robert Ryan), así se llama el policía, ya ha tenido contacto con ciegos porque ni la ayuda ni siente compasión por ella, dos cosas que cualquier persona que se encuentra con un ciego haría.

El espectador sabe que no es por haber tenido contacto con ciegos que Wilson pasa de la mujer, sino porque no tiene compasión por nadie ni pensaría jamas en ayudar al prójimo. Esta equivocación de la mujer desnuda al personaje y su evolución, si bien de esperarse, es el tema principal de la película ya que condicionará en gran parte la manera en la que manejará el crimen al que ha sido asignado.
Como ya he dicho, no es una gran película, pero todo amante del cine negro y de la obra de Nicholas Ray disfrutará de este documento histórico, bajo los compases, además, del genial Bernard Hermann. ¡Espero que la disfruten!  

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