A ver si acabamos ya con este tema...Un día tras otro, sigo encontrándome con personas, sobretodo chicas, traumatizadas por el hecho de no ser tan guapas o atractivas como marcan los cánones. Parece un tema obvio, muy fácil, pero creo que es necesario aportar unas líneas desde este weblog cultural y educativo, porque yo flipo con lo que estoy llegando a ver, con tanto sufrimiento.
Dedicado a todas aquellas chicas que se vieron marginadas simplemente por el hecho de no ser bellas,a todas aquellas que tuvieron que aprender a una temprana edad que el "Amor", las atenciones y los más falsos sentimientos y piropos, no eran para ellas, sino para las reinas de la belleza (reinas de las miserias en realidad). Es una estupidez que me saca de quicio el hecho de que la gente se preocupe por no ser bello/a o atractivo/a, y es una tara o trauma que, incluso algunas personas a las que admiro por su inteligencia, llevan tatuada en la piel. Y me pregunto: ¿acaso no tenéis claro que lo único VÁLIDO es que se fijen en cómo uno es de personalidad?
Nunca os amarán si no os aman por ser quienes sois.
¿TANTO CUESTA VER ESTO?
Todas aquellas a las que hayáis envidiado, ya habrán descubierto cuánta falsedad se ocultaba en el homo erectus, y seguramente ya las habrán usado y tirado en unas 100 ocasiones, aunque seguramente siguen recibiendo un montón de piropos y favores falsos que lo único que buscan es eso, utilizarlas para el placer físico.
¿Vale realmente la pena preocuparos porque no se fijen en vosotros todos los salidos de la selva masculina? ¿Es eso lo que queréis? ¿Tan mal estamos? ¿Por qué siguen cayendo las chicas en estas tonterías? ¿Es eso lo que queréis, ser una cara bonita o un cuerpo atractivo?
Os dejamos con dos vídeos una canción, una en la que Janis Ian hace una introducción en inglés de la canción, explicando cómo se sentía cuando todos miraban a la chica alta y rubia, siendo ella la bajita y morena de la clase, y otro vídeo reciente en el que podréis apreciar algunos cambios en la interpretación y muchos en su físico, debido al paso de los años, digo décadas.
Uno al que siempre le han gustado bajitas, morenas, y sobretodo, con personalidad y vida propia.
Todos hemos vivido, o estamos viviendo aún, esa tensa situación dentro de nuestra mente entre el "quiero" y el "debo", que se traduciría en nuestra vida ordinaria en el hecho de pensar una cosa y luego hacer otra muy distinta.
A nivel personal, y llegado cierto punto en mi vida donde por fin puedo ver las cosas por mí misma, sé que me gustaría sólo lo que "quiero" pero que siempre se interpone lo que, en teoría, "debo", que es mi hipoteca(que ya está a punto de concluir). Normalmente, lo que "debo" dista sustancialmente de lo que "quiero". Supongo que es una utopía querer superponer ambos conceptos. Cada uno sabrá por qué.
Nos ensucian el cerebro cada día con enseñanzas que nos llevan a alejarnos de nuestro propio centro vital para que así, cuanto más alejados estemos de nosotros, más confusión se nos cree en la mente. A mayor grado de confusión, más inseguridad que inevitablemente nos hace dubitativos a la hora de tomar decisiones importantes, porque creemos que queremos algo pero no estamos seguros. Hay tantas posibilidades... qué miedo la equivocación, sobretodo cuando tiene una repercusión de por vida... y juegan con eso.
¿Por qué admiramos tanto a House o a otros personajes políticamente incorrectos? Porque siempre dicen lo que piensan... pero piensan lo que dicen porque están seguros de sí mismos, porque, al fin y al cabo, lo concebimos como algo que no es real.
Decimos, manipulados por una costumbre sistema-tica que desea asimilarnos a todos (siendo cada uno de nosotros únicos e irrepetibles) y hacernos seguir una línea RECTA siempre interesada...:
"-claro, es una serie y es imposible que se equivoquen, está todo guionizado, está todo preparado... yo si hago eso seguro que me sale el tiro por la culata".
Cada uno decide hasta dónde quiere llegar... yo hace tiempo que dije basta... no podía seguir viviendo en la oscuridad porque hasta mi propio yo estaba a disgusto consigo mismo... ¿Y tú, hasta dónde te seguirás engañando?
Nota adjunta sobre las series de culto estadounidenses:
Creo que sirven para acrecentar nuestra seguridad, para aprender a leer las situaciones en la vida antes de hacerlo en serio, es un borrón que nos hace crecer por dentro: y pienso en maravillas como "A dos metros bajo tierra" (una serie que cambia la forma de ver la vida y la muerte, al igual que "Breaking Bad"), "In Treatment" o incluso en los mejores momentos de una primera temporada de la gran "Lost", hoy en horas bajas...
a maravillosa distribución del cuerpo humano no deja de asombrarme. Algunos se me echarán a la yugular esgrimiendo, probablemente, razones de peso que les atañen y por las cuales no pueden estar más en contra de mi afirmación. Es respetable, y sin embargo, a éstos les digo que aguarden unas líneas más y que me dejen explicarme con toda la dedicación que se merece la madre naturaleza.
Si digo lo que digo es porque, en una sociedad como la nuestra, es impensable que haya un órgano dispuesto a tomar tan sólo aquello que necesite para su supervivencia y repartir el resto para los demás. El corazón es así. Infatigable, bombea sangre a un promedio de 72 latidos por
hora. De él salen las arterias coronarias que irrigan su propio tejido y devuelven la sangre desoxigenada al corazón derecho que se encarga de enviarla a los pulmones para su reoxigenación y los cuales la volverán a enviar al corazón. Sólo toma aquello que necesita y lo que le sobra lo envía al resto del cuerpo. Lo canaliza a través de la aorta que se encarga de su distribución en un complejo tejido arterio-capilar.
No es egoísta, no precisa de mayor cantidad sino la justa para su funcionamiento.
Todos nuestros órganos representan un perfecto engranaje de precisión suizay, juntos, trabajan para la supervivencia del individuo.Unos no pueden vivir sin los otros. Si los pulmones fallan, la oxigenación de la sangre falla y, por ende, no llega "alimento" a las células del resto del cuerpo. Si el corazón deja de latir, la sangre que previamente se ha oxigenado en los pulmones no puede ser bombeada al resto del organismo. Si los riñones no filtran la sangre que previamente ha sido distribuída y rellenada con desechos de otros órganos nos morimos. Cualquier alteración de los órganos que nos conforman, por pequeño que sea, puede causar el desequilibrio total y provocar una reacción en cadena que entraña la muerte del individuo.
Quiero, y no sé cómo hacerlo, reflejar la maravilla que representamos. El detalle más absurdo y trivial del que no somos conscientes es todo un mundo sin el cual nuestra supervivencia sería anulada. Una célula, ¡Una simple célula! contiene una enormidad en su interior con unos procesos tan sumamente complejos que resultan inimaginables. Somos producto de años y años de evolución, de adaptaciones al medio, de constantes mutaciones genéticas pasadas de generación en generación. Somos casi un milagro si tenemos en cuenta la suma de factores que hacen falta para crear y vida y para que ésta se desarrolle. Somos pantagruélicos dentro de la nimiedad que representamos en la globalidad del universo. Un accidente de la naturaleza tan exquisitamente dispuesto como increíble e improbable. Y aquí estamos no obstante.
Conformamos sociedades y sobrepoblamos el planeta. Millones de habitantes en la tierra cada uno encerrando el tesoro de la creación, el misterio del azar genético que nos eleva a criaturas únicas. ¡Únicas!Y sin embargo, nos empeñamos en ser iguales, en perder la personalidad que nos conforma. Queremos sumirnos entre el rebaño y pasar desapercibidos. Deseamos ser aceptados por los nuestros adoptando la forma del resto y dejando de lado lo que nos caracteriza para pasar a ser uno más, una célula más, un riñón más, una oveja más. Queremos olvidar lo que somos y no prestar atención a la grandeza que encerramos y de la que deberíamos enorgullecernos en vez de envilecernos.
Somos asombrosos y queremos permanecer a la sombra de la multitud siempre aquejados de envidias y remordimientos de no expresar aquello que representamos. Uno entre millones y nos esforzamos por banalizarnos.
Sin ir más lejos, si los órganos sociales se distribuyeran de la misma forma que la Naturaleza ha dispuesto el cuerpo humano y respetaran las pautas y se ciñeran a lo que es de su competencia, otro gallo cantaría sin lugar a dudas. Si las organizaciones pertinentes tomaran tan sólo lo que necesitan para su supervivencia de una manera justa y equitativa no hubiésemos llegado al punto actual.
Y es que, pese a ser perfectos en nuestra edificación estamos aquejados de un mal que no atañe al físico sino que corresponde al ámbito psíquico o espiritual. La codicia, la envidia, la avaricia forman parte de la (de)construcción social y, en definitiva, resulta utópico llegar a imaginar un entramado altruista en estas condiciones.
¿Cómo es posible que una perfección como la nuestra sea tan endeble y pérfida?