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Miércoles, 29 Marzo 2017 09:31

CEC entrevista a Sigmund Wilder, con motivo de la presentación de su disco debut “The Art of Self Boycott”

Escrito por  Publicado en Entrevistas CEC Música

Hablamos con David Sigmund Wilder, con motivo del lanzamiento de su disco debut “The Art of Self Boycott”. Son 45 minutos de charla, entre entrevista y posterior conversación sin grabadora. Hay mucha pasión en sus palabras, así que vamos directamente con el resumen de una de esas entrevistas que acaba siendo casi una charla entre amigos...

   CEC:  Disco de debut, pero con la sensación DE que hay mucho trabajo anterior. ¿Cuál ha sido el camino hasta llegar a este álbum de debut?

   SW: Hay muy poco camino previo a nivel de trayectoria musical. Lo que sí hay es todo el trabajo hecho detrás del disco, un proceso de practicamente 3 años.

Mi trayectoria en la música se ha basado en tocar en bandas de 'covers'. El disco nace de un momento en el que tuve la necesidad -o la inquietud- de escribir cosas, de plasmar emociones y exorcizar fantasmas.

Un buen día me di cuenta de que tenía material que, ya no como creador del mismo, sino como usuario y onsumidor de música, me parecía muy digno. Hasta que un día le mande mis 12 temas a David Palau (productor del disco), y a las pocas semanas me llamó para confirmarme que quería ser el productor de este disco. Todo el proceso de grabación del disco entre los dos ha sido super-emocionante, porque nos entendemos perfectamente.  

   CEC: El disco me recuerda mucho a un estilo de música que seguramente tuvo su máximo apogeo en los 80-90, y que hoy en día ya no es tan comercial. ¿Eres consciente de este riesgo? A nivel de ventas o, simplemente, al darte a conocer al gran público... ¿esto lo ves como un hándicap?

   SW: No lo veo como un hándicap sino todo lo contrario. Por un motivo: cuando me he puesto a crear el disco, en ningún momento he tenido ningún objetivo de venderle el disco a nadie. Sinceramente, nunca me ha preocupado si iba a gustar o no. Para mí, el único riesgo es que no nos guste a nosotros. Lo que perseguíamos con David era que el disco que nos gustara.  

   CEC: O sea ¿no te has tomado ninguna licencia para hacerlo más comercial?

   SW: No. El disco es 100% el que quería hacer. Hay una premisa que tenía cuando empecé a hacer todo esto, y es que quería hacer el disco del que yo pudiera ser el primer fan. Que llegara a casa y tuviera ganas de ponerlo. Es más: pienso que, a nivel de mercado, el hecho de que sea tan escaso, también le puede dar un valor. Porque no es algo que esté ofreciendo mucha gente a día de hoy. Al final, como todo en la vida, se trata de darle la vuelta al posible hándicap.

    CEC: Entonces, que esté cantado totalmente en inglés, ¿es simplemente por un tema de comodidad tuya a la hora de componer?. Musicalmente te puede gustar más como suena.

   SW: No, no. Cuando me puse a componer los temas, me sentí cómodo. Y además es muy gracioso porque van llegando un poco los mismos comentarios sobre las influencias, algo que es bastante significativo. Pero todas esas bandas yo llevo escuchándolas desde que tenía 9 años, de mediados de los 80. Bandas como The Cure, Depeche Mode, Duran Duran, David Bowie, The Psychedelic Furs, Echo and the Bunnymen… Todas estas bandas son realmente con las que yo me crié desde muy pequeño.  

   CEC: Últimamente casi todas las semanas salen nuevos lanzamientos musicales, nuevos grupos musicales, con lo cual el público tiene una oferta excesiva. Antes no había tantas novedades y podías escucharlo todo. Ahora es relativamente imposible. Sigmund Wilder, ¿que le ofreces tú al público para que se quede escuchándote o para que te quiera seguir en la aventura musical?

   SW: Yo te diría, más allá de que surgen muy buenas bandas y muy auténticas -sobretodo en el circuito de salas-, que todo lo que es masivo para mí carece, por completo, de emoción. Es decir: a día de hoy, se fabrican temas para que duren una semana. La canción que es el hit de esta semana, puede haber sido completamente olvidada la semana que viene.

   CEC: O sea buscas un poco que lo tuyo sea intemporal. No buscas tanto un consumo y un éxito rápido que te puede durar 2 meses, sino que prefieres un trabajo que de aquí 4 años la gente lo escuche y le siga pareciendo interesante.

   SW: El éxito tampoco es algo que me obsesione mucho. Si hay un objetivo detrás de todo esto, ese es hacer música muy auténtica, muy basada en las emociones. Yo siempre he pensado que es mucho más interesante para un artista pasarse 20 años tocando en salas que llenar el Sant Jordi y desaparecer. Entonces ¿qué le ofrece Sigmund Wilder a un oyente que lo distinga de lo que se cuece un poco a día de hoy? Pues para mí muchas emociones. Son canciones que creo que puedes hacer tuyas muy fácilmente, porque están escritas en períodos complicados, hablan mucho de sensaciones, de lo que sientes. No hablan del desamor como una historia, sino del desamor como una vivencia, de lo que sientes cuando estas experimentando ese desamor, por poner un ejemplo. 

CEC: En abril actúas en la Sala Apolo 2 de Barcelona.. ¿Cómo se presenta el 2017? ¿Lo ves más enfocado a conciertos en salas, o la idea de festivales también te seduce?

   SW: El proceso que seguimos es que ahora hay la presentación del día 6. A partir de ahí, todo lo que surja, nosotros estaremos encantados de estar, sinceramente. Pienso que ambas opciones son super interesantes. Me gustaría recordar 2017 como un año en el que hemos pasado mucho tiempo sobre un escenario. Y ojalá sea así, porque la esencia de todo esto es subir a un escenario y defenderlo.  

   CEC: Sobre lo del escenario, escuchando el disco lo veo un disco muy elegante, muy contenido, no tiene momentos de desfase o para que veas a un público pegando botes. Entonces, ¿la idea de los directos va a ser enfocado a algo así? ¿Sosegado y sin estridencias, o le quieres dar otro toque a las canciones? Sorprender al público en ese aspecto, que igual vaya con la idea de un concierto más intimista. ¿Quieres agitarlos un poco?

   SW: Creo que podríamos agitarlos un poco. Realmente, el directo de Sigmund Wilder -tal y como lo estamos planteando para la presentación- es muy cañero. Estoy bastante de acuerdo que el disco respira o transmite un poco esa serenidad... Como decía hace poco un amigo, es un disco de  sentarte en el sofá de casa, darle a la lamparita de mesa y tomarse un whisky. Pero la verdad es que en directo va a sonar muy cañero.    

   CEC: Se suele decir que lo que confirma a uno como artista, más que el primer disco, es el segundo. Que el segundo es la confirmación de que eres un buen artista o, simplemente, la flor de un día. Teniendo en cuenta que este primer trabajo tiene un nivel muy bueno., ¿eso te asusta de cara a un segundo trabajo?     

   SW:  La verdad, te diría que no. Soy perfectamente consciente del tema porque, como consumidores, todos hemos vivido el sufrimiento de una banda que promete lo que no está escrito y con el segundo disco se hunde por completo. Soy consciente de que existe ese síndrome, pero... ¿sabes qué pasa, Enrique? Que con el segundo disco haremos el mismo planteamiento, exacto a este primero. Es decir, para el segundo disco ya hay 5-6 temas hechos, y siguen un poco en la misma línea y filosofía en cuanto al planteamiento.       

   CEC: ¿Estás hablando de aprovechar la creatividad que tienes ahora mismo? ¿Una vez ya has sacado el primer disco ya estás trabajando en el segundo? Pero entiendo que el estilo se mantendrá...

   SW: Si, de alguna forma creo que el hecho de que publiques tu álbum debut con 40 años, que no es la edad más clásica o típica en la que empezar una carrera por decirlo de alguna manera, de alguna forma ya te marca un montón. Realmente, “The Art of Self Boycott” es el resumen o el fruto de tantos años de escuchar tantas bandas que, de alguna forma, responden a ese sonido o a ese género. Entonces yo te diría que si tengo que apostar, yo creo que estilísticamente dudo mucho que el segundo disco de Sigmund Wilder se vaya a la electrónica. Más allá de eso, creo que en el segundo disco la producción del disco tiene un peso más específico que en el primero. Pero no veremos a un Sigmund Wilder muy distinto al del primer disco.

CEC: ¿Este álbum de debut te hubiera gustado hacerlo con 20 años? ¿O crees que es imposible y que ya pasados los 30, tienes un enfoque distinto y hace que este sea un trabajo tan elaborado?

SW: Visto con la perspectiva, estoy feliz de no haberlo hecho hasta ahora. Con 20 años la idea de un proceso de 3 años de creación de un disco se me hubiera comido por dentro, a mí y a cualquiera. Con 20 años tienes prisa para todo.

CEC: Entiendo que, musicalmente, estamos ante un camino de largo recorrido... ¿o este camino te va a durar lo que te dure el amor por cada canción, sin pensar en las ventas mayores o menores dentro de la música?

Sw: Yo creo que es un inicio sin vuelta atrás. Las emociones y experiencias que vives son tremendas. Es como el hecho de que alguien te escriba en las redes sociales sin conocerte de nada y te habla de que opina de tus canciones, y de si le han tocado el alma o no. Sinceramente, creo que tiene un punto adictivo muy fuerte. Yo, desde el momento en que me he metido en esto, ya no voy a salir.

 


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