El propietario de un bar del puerto le conto esta historia ... que Lucio nos la regaló con música.
Caruso estaba enfermo de cáncer en la garganta y sabía que tenia los dias contados pero eso no le impedia dar lecciones de canto a una joven de la cual estaba enamorado.
Una noche de mucho calor no quiso renunciar a cantar para ella que lo miraba con admiración, así que, aún encontrandose mal, hizo llevar el piano a la terraza que daba al puerto y empezo a cantar una apasionada declaracion de amor y sufrimiento.
Su voz era potente y los pescadores, oyéndole, regresaron al puerto y se quedaron anclados bajo la terraza.
Las luces de las barcas eran tantas que parecian estrellas...
Caruso no perdió las fuerzas y siguió cantando, sumergiéndose en los ojos de la muchacha apoyada al piano.
Esa noche su estado empeoro.
Dos días más tarde, el 2 de agosto de 1921, moría en Nápoles.
Esta canción narra el drama de esa noche... con luces y sombras del pasado... con muerte y vida...
un hombre enfermo que busca en los ojos de la muchacha un futuro que ya no existe...
un testamento de amor...
aquel fue su ultimo concierto...
y aquel fue su excepcional público... el mar, las estrellas, los pescadores, las luces de las barcas y su amada...









