Lástima de ese trato injusto que recibieron; pues son unos musicazos como demostraron sobradamente y su cantante Russell Allen estuvo impecable. Tienen ya una larga trayectoria de siete discos de estudio y uno en directo como para tener que ser tratados como un telonero sin mas, aunque aquí quizás el problema lo tuve yo con mi cerebro por pensar que serían más que unos simples teloneros, que gozarían de mejores condiciones y que tocarían más rato de lo que suele ser habitual... mea culpa.
Pero bueno ya les gustaría a los Dream Theater tener un cantante como el que tienen Symphony X que demostró estar muy por encima que James La Brie en todos los sentidos. A joderse; como siempre que he tenido ocasión de verlos ha sido en circunstancias de teloneros y en condiciones precarias, debe ser un gafe que ya arrastraré hasta el fin de mis dias; pero creedme son un grupo totalmente recomendable.
Algo antes de las 10 aparecieron ya Dream Theater con una intro que enlazaron con "Constant motion" de su último disco "Systematic chaos"
. Llevaban un buen montaje de luces y audiovisuales junto con un estupendo sonido, no obstante podíamos ver a unos musicos muy metidos en su faena y un poco distantes; a excepcion del bateria Mike Portnoy que está claro que es el lider del grupo y le gusta ir de simpático y prota y hacer lo que se le pase por la cabeza sin pensar el ridiculo que pueda estar haciendo.
Debe creer que su papel de mesías le permite estar por encima del bien y del mal. A favor suyo hay que decir que es un auténtico globetrotter de la batería y va sobradísimo... Hats off to him!. La voz de La Brie no estuvo en las mejores condicones incluso llegando a desafinar en algunos momentos y el repertorio para mi gusto pecó de mucho material del ultimo album y poco de los discos mas clasicos de la banda.
Que yo recuerde del primer álbum no tocaron nada, algo logico hasta cierto punto pero por ejemplo "Awake"
lo ignoraron por completo y de "Falling into infinity"
(que ya se que no es un disco que les trae muy buenos recuerdos precisamente) sólo sonó un fragmento del tema que lo cerraba,"Trial of tears". De "Scenes from a memory"
optaron solo por tocar "Strange deja vu", "The spirit carries on" y "One last time"; esos dos ultimos no cabe duda de que son buenos temas pero no los que yo hubiera elegido de ese discazo.
De "Six degrees of inner turbulence"
tocaron "Blind faith", algo que no me esperaba y me gustó a decir verdad. De "Train of thought" nada que yo reconociera y del penúltimo "Octavarium"
sólo una parte del tema titulo en ese pupurrí que tocaron al final como bis. De "Systematic chaos" sonaron "In the presence of enemies"(las dos partes seguidas a diferencia del disco que estan separadas), "Forsaken", "Constant motion" y "The dark eternal night".
Del clásico "Images and words"
no tocaron "Metropolis" que es uno de mis temas favoritos suyos pero en cambio me sorprendieron tocando una alargada versión de "Surrounded" con un guiño al tema "Sugar Mice"
de Marillion incluído, y la ya más previsible "Take the time". Cabe destacar tambien el papel cada vez mas protagonista de Mike Portnoy haciendo coros y cantando las partes más guturales de voz.
Del resto de músicos decir que todos estuvieron impecables; el bajista John Myung dentro de su papel autista y antisocial demuestra ser todo un portento. Jordan Rudess pasa por ser el mejor y mas virtuoso teclista de rock que pueda tener una banda hoy en dia pero tambien el más desaprovechado segun como se mire y más teniendo en cuenta el papel secundario que va adoptando cada vez más en Dream Theater.
Del guitarrista John Petrucci decir que estuvo inspirado y tocó con elegancia y mucho gusto las partes estudiadas, aunque cuando se ponía a improvisar acababa perdiendo un poco los papeles, muy reiterativo y mucha escala parriba-escala pabajo... muy pajillero como decíamos algunos de los presentes. Quizas me sobraron un poco todas esas improvisaciones gratuitas.
Como bis tocaron un largo pupurri con fragmentos de varias de sus canciones un poco en plan corta y pega, y que seguramente cualquier espectador despistado o poco entendido en la materia, creyó que se trataba de un único tema suyo, ya que éstos están igualmente repletos de cambios. Y aunque pueda parecer una crítica mala no lo es en absoluto; la mayoría de veces fue un concierto rozando a lo espectacular y sólo me sobraron algunos detalles un poco circenses como por ejemplo ese teclado de mano portátil que se sacó Rudess en más de una ocasión y que parecía un abrelatas.
Entiendo también perfectamente que estén hasta la polla de tocar ya según que temas y que hayan optado por ejemplo, por tocar más material del último album que todavía tienen fresco en vez de recurrir a los clásicos que todo el mundo espera oir pero que llegados a este punto ya no deben disfrutar ni ellos, tal y como les debe ocurrir a la mayoría de grupos supongo. Mi valoración global es un más que merecido 8.








