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Jueves, 24 Marzo 2016 09:55

Reseña de "EL VELO PINTADO", de SOMERSET MAUGHAM.

Escrito por  Publicado en El simple arte de leer
English: W. Somerset Maugham British writer

English: W. Somerset Maugham British writer (Photo credit: Wikipedia)

Ante todo, deseo ser justo con Maugham. No en vano es un colega. No puedo juzgarlo como escritor a partir de dos libros, sobre todo cuando escribió docenas.

En eso los muertos le llevan ventaja a los vivos; como dijo el Dr. Johnson, que también empieza por j, en el Prólogo a Shakespeare, a los vivos se les juzga por lo peor que han hecho, y a los muertos por lo mejor.

Lo que pasa es que los dos libros que he leído de Maugham, este y una colección de relatos que aquí titularon Cuentos de los Mares del Sur, han resultado poco satisfactorios al compararlos con Pasaje a la India y El corazón de las tinieblas, respectivamente. Creo que siempre se ha de comparar con lo mejor que uno conozca y tenga disponible y que se relacione con lo que lee, sobre todo si lo que lee merece el esfuerzo. Tal vez me equivoco, pero es cosa mía. Cada uno que lea lo que quiera.

La historia se le ocurrió a Maugham durante unas vacaciones en Florencia, en las que dedicaba las mañanas a ¡ Traducir a Ibsen para dominar la mecánica del diálogo! Madre mía ¿ estaba muerto o qué?. La sacó de un verso del Purgatorio, de Dante, en el que un marido que sabe que su mujer ha sido adúltera, la envía a Pisa, donde hay una epidemia de peste - estos italianos tienen un peligro asombroso, y si son florentinos, peor.

Como Maugham reconoce, la situación la tuvo antes que los personajes, y esa es la principal debilidad del libro: los personajes no me convencen; parece que Maugham los ha metido ahí con calzador. Porque por muy pérfido que pueda ser un inglés - pregunten, pregunten por la commonwealth- dudo que llegue a la altura de un florentino renacentista.

Más si el inglés es un abnegado y joven médico, cuya esposa le es infiel con un patán que es subsecretario colonial y, a pesar de ser una caricatura o tal vez por eso, el personaje más vivo del cuadro. Kitti Garstin, que así se llama la adúltera, es un personaje que chirria. Creo que porque Maugham no la entendió al principio pero tampoco supo entenderla al final. Ejemplo: Henry James y Catherine Sloper. James quiso hacer una comedia pero se encontró con la gran dignidad estética de Catherine, muy superior a la del imbécil de su padre, que la desprecia aunque diga quererla. Resultado: No hay comedia. No podemos reirnos de Catherine - Dios nos libre- pero tampoco podemos reirnos con Catherine, cosa que sucedería si fuera hija de Jane Austen.

English: Caricature of British novelist W. Som...

English: Caricature of British novelist W. Somerset Maugham (Photo credit: Wikipedia)

Y con la tía Jane voy. Maugham tiene la necesidad imperiosa de explicarnos por qué Kitti - ¿ no es un nombre precioso?- se casa con el doctor Fane. Se trata de un matrimonio precipitado, para que su hermana menor no se case antes que ella. Una buena heroína austeniana tendría el suficiente respeto por sí mísma como para no caer en semejante vulgaridad. Y si Kitti se nos muestra en ocasiones con el mismo ingenio de la Bennet et al ¿ Por qué cae en semejante vulgaridad? ¿ Por qué si estaba tan decidida a casarse con cualquiera no se casó antes? Y ¿ a qué viene el adulterio después?

El problema es que Maugham trata de explicarnos el profundo cambio que Kitti sufre en China, cuando acompaña a su marido a luchar contra una epidemia de cólera - lo acompaña porque el modosito del dr. Fane la amenaza con el divorcio y el oprobio si no lo hace- conoce a unas abnegadas monjas francesas y charla sobre el tao y el budismo con un funcionario de aduanas, bebedor y excéntrico - el representante de Maugham en la tierra- que se llama Waddington. De ser una criatura frívola y consentida - nunca nos da la sensación de serlo- pasa a ser una mujer con deseos de tener una vida útil, hermosa, tal vez en el sentido que Wilde le dió a la vida de Cristo, que es el mismo que le da Waddington. Pero tampoco nos da nunca la sensación de haberlo logrado.

The Painted Veil by W. Somerset Maugham

The Painted Veil by W. Somerset Maugham (Photo credit: Kman999)

Y entonces empieza la pregunta ¿ por qué? Sobre el papel pinta bien. Pienso en E. M. Forster escribiendo esto y me digo mmmm... sí. ¿ Por qué no Maugham? ¿ Y por qué he acabado como irritado con él? Juro que incluso he ido a Enemigos de la promesa, de Connolly, en el que repasaba a sus contemporaneos - es de 1935- para intentar hallar la respuesta. Recordaba que Connolly lo citaba. No sólo lo cita; lo cita mucho, y con respeto. Entonces ¿ qué coño me pasa? Creo que al final encontré la clave en este párrafo:

Maugham plantea otra cuestión: " Nunca he tenido mucha paciencia con los escritores que exigen al lector un esfuerzo para comprender lo que quieren decir". Ésta es una rendición abyecta, pues forma parte de la tragedia de la literatura moderna, en la que el autor, ansioso por evitar que el lector se sienta engañado teme exigirle cualquier esfuerzo (...) La única manera de escribir es considerar al lector a la misma altura que el autor. Tratarlo de otra manera es otorgar un valor a la incultura, y así cuanto se deriva de la condescendencia de Maugham con un lector del que no espera ningún esfuerzo es una hostilidad latente contra él, como un gran chef que sirve a un hambriento aborigen australiano.

de Enemigos de la promesa, en la Obra selecta de Cyril Connolly, editada por Lumen, en 2005, pag 140. La traducción es de Jordi Fibla. Cuando leí este párrafo, suspiré aliviado y dije " Gracias, tío Cyril". Y me fui a dormir.


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