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Miércoles, 05 Julio 2017 08:53

Kansas - Song For America (1975)

Escrito por  Publicado en Crónicas De Ayer Y De Hoy
Song for America album cover

Image via Wikipedia

Kansas empezaron a pegar fuerte en la segunda mitad de los años setenta: la banda lo hizo con un tema inolvidable que sorprendió a quienes eran degustadores del buen rock.

La canción “Carry on wayward son” tenía un tremendo sonido innovador que rompía los esquemas de todo lo escuchado hasta entonces, pues tenía toques de Queen, de Yes y asomos de Led Zeppelin; lo que la convertió en una canción inolvidable de la que se llegaron a hacer varias versiones en años venideros y que se convertiría en un permanente obligado en las radios de rock de todo el mundo.

Incluída en su álbum "Leftoverture" y compuesta por el guitarrista de la banda Kerry Livgren, fue el primer single que colcoaron entre los cien primeros (concretamente en el puesto 11). Sin embargo la balada de carácter épico “Dust in the wind” incluída en el disco “Point of know return” sería la que finalmente se llevaría el gato al agua, convirtiéndose en la más reconocida grabación de la banda y en una especie de himno de Kansas. Durante los años 70, la banda consiguió una enorme popularidad gracias a ese inmortal clásico publicado con gran éxito en 1978.

Inequívocamente Kansas representan mucho más que esta archiconocida canción apta por todos los públicos que ha llegado a sonar tantas veces en los oídos de muchos de nosotros sin saber ni preocuparnos a quién pertenecía la autoría de la misma. A pesar de su belleza el tema no representaba del todo su sonido o el espíritu de la banda, mucho más entroncado por ejemplo con álbumes como el que reseñamos aquí. Antes de ello creo que convendría a grosso modo profundizar un poco en los orígenes de la banda, con el fin de situarnos mejor en el punto de su carrera que editaron esa grandiosa obra.

Su historia tal y como pasa con Smallville (que alude a ese pequeño pueblo ficticio de Kansas) empezó también en una pequeña ciudad del mismo estado (en su caso Topeka) a comienzos de 1970; cuando Kerry Livgren (guitarra), Dave Hope (bajo) y Phil Ehart (batería) -todos amigos y compañeros de una escuela secundaria de la ciudad de Topeka, formaron The Gimlets, una banda inspirada en el estilo del gran Frank Zappa, junto con otros músicos locales. Tocaban principalmente en clubes y salones de baile del lugar. Los cambios de integrantes eran frecuentes, solo permanecían como fijos el trío mencionado.

Al año siguiente reclutaron a Robby Steinhardt, violinista entrenado clásicamente, y se relanzaron con el nombre White Clover, tocando por todo Kansas hasta que a finales de aquel año, Ehart se va y se disuelve la banda. En 1972, Ehart visita Inglaterra para buscar inspiración musical, pero regresa a casa cuatro meses después. De nuevo en Topeka, vuelve a formar White Clover con Hope, Steve Walsh (voz y teclados), Rich Williams (guitarra) y Steinhard. Livgren también se une de nuevo a la banda en lo que parece ser una especie de reencuentro musical entre amigos.

De este modo nos encontramos con que cuatro años después de sus inicios como grupo, decidieron rebautizarse con el nombre de su estado y abandonar su antiguo apelativo de White Clover. Paralelamente el grupo comienza su trabajo en vivo desarrollando un estilo que mezcla las influencias del rock progresivo inglés con una forma refinada del heavy metal americano de sus comienzos, algo que les convierte en una banda un tanto alienígena; teniendo en cuenta que el estado del que son oriundos tiene unas tradiciones musicales muy arraigadas a las ya tan habituales en el sur estadounidense.

En julio de 1974 lanzan su álbum debut “Kansas”, que se ubica en el puesto 174 en Estados Unidos; apoyado por las constantes giras llega a vender más de 100.000 copias. Su primer LP homónimo recibía la influencia de grupos de rock progresivo británico como Génesis, ejecutados desde el sentimiento del rock clásico americano. Este trazo progresivo continuo en su segundo disco grande titulado “Song for America” (1975), el cual consiguió tanto popularizar su nombre como empezar a llenar sus conciertos.

En 1975, el éxito les sonríe cuando su nuevo disco “Song for America” llega al puesto 57, alcanzando un estatus de disco de oro por el medio millón de copias vendidas. Mientras tanto, la banda continúa sus giras por Norteamérica sin parar. Ese mismo año lanzan el álbum “Masque”, que también llega a disco de oro. Como vemos en muy poco tiempo hubo mucha actividad frenética y también un ritmo de trabajo intenso que pareció no castigar ni afectar al ambiente de inspiración que se respiraba en el seno del grupo por aquella época.

Una situación que en absoluto no resiente ni interfiere el proceso creativo del grupo a la hora de componer cada uno de estos trabajos y "Song For America" no representa una excepción en ese sentido. Su portada con esa águila amenazante y su contraportada con los seis componentes de Kansas: todos con melenas hasta la cintura y aspecto intrigante podía despistar a más de uno en cuanto a que dirección musical llevaba ese relativamente desconocido grupo que por aquel entonces acababa de publicar su segundo trabajo discográfico bajo el título de "Song For America".

El álbum consta únicamente de 6 canciones. Tres de ellas están consideradas para algunos de los aficionados más acerrimos o puristas del rock progresivo como perfectamente prescindibles. No es mi caso; para mi son muy aprovechables pero hay que tener en cuenta que están alejadas totalmente del sonido progresivo en el sentido más ortodoxo que conlleva esa palabra. Son temas enérgicos, rockeros, que rozan el heavy con toques sureños y de blues-rock; ya sean con aires de relato negro ("Down the road"), con sabor a venganza ("Lonely Street") o incluso aderezados con toques satánicos ("The devil game").

La magia y la locura llegan con las otras tres canciones: temas larguísimos, suntuosas suites sinfónicas adornadas con cuchillos rockeros y con la particular filosofía oriental que impregnaba los textos de su compositor Kerry Livgren. “Song for America” es uno de los himnos de Kansas. Un tema paisajístico-sinfónico sobre la tierra virgen americana antes de ser saqueada. “Lamplight Symphony” es una melancólica y tristísima suite progresiva sobre el encuentro entre un hombre y el fantasma de su difunta esposa.

“Incomudro-Hymn to the atman” es la quintaesencia de la mágica coctelera del sonido Kansas. Un extenso tema que pone punto y final con ecos de los mejores Yes, salpimentado por textos que combinan elementos del hinduismo con los del budismo zen, crescendos épicos espectaculares, fragmentos melódicos bellísimos y un grandioso solo de batería. Kansas nunca fue un grupo heavy, ni una banda de rock sureño, ni de rock sinfónico, ni siquiera una banda AOR. Sin embargo, a partir de los años 80, dulcificaron su estilo, se acomodaron a las normas de la radio fórmula y acabaron convertidos casi en una sombra de lo que fueron.


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